
El otro día hablaba con unos amigos sobre el significado de la palabra "outsider", bien, yo puse como ejemplo a mi tío Manzano; sí, tan burgalés, tan castellano él, pero tan diferente de la sociedad de su ciudad. Tenía una "allure" tan elegante como su personalidad. Gran amante de la naturaleza y del silencio, disfrutaba como nadie de los pequeños placeres de la vida, en compañía de sus amigos y en ocasiones en soledad. Siempre respetuoso, profesional.
Manzano solía hacer su pequeño homenaje a sus amigos queridos a través de estas páginas. Era un fenómeno escribiendo crónicas, siempre contaba alguna anécdota estupenda y resaltaba lo mejor de aquellos burgaleses que nos dejaron, porque era un estupendo amigo de sus amigos.
Cuando leo a mi tío siempre esbozo una sonrisa, pensaba en él, en lo bien que se había adaptado a la circunstancia de haber perdido su voz, la cual reclamaba desde estas páginas, desde su blog, lo duro que tenía que ser para él ver a sus compañeros, a sus amigos marcharse, que mi tío ya estaba en esa edad es la que haces más despedidas que bienvenidas. Bueno, pues ahora se ha ido él, y tengo que confesar que me fastidia, a mí esto no se me da bien.
Sus amigos recordarán y contarán sus anécdotas, yo sólo puedo expresar la admiración que desde niña me ha provocado. Porque Manzano era un hombre de los que ya no se hacen y de los que se ven muy poco, mi genio de la lámpara, mi cofre del tesoro, un baúl lleno de sorpresas. En fin, se cerró el baúl por sorpresa. Se despidió el genio.
Tío, sólo me tranquiliza, que ahí donde vayas, vas a tener tu partida de mus asegurada. Facultad de Medicina.
Tu sobrina.
Manzano solía hacer su pequeño homenaje a sus amigos queridos a través de estas páginas. Era un fenómeno escribiendo crónicas, siempre contaba alguna anécdota estupenda y resaltaba lo mejor de aquellos burgaleses que nos dejaron, porque era un estupendo amigo de sus amigos.
Cuando leo a mi tío siempre esbozo una sonrisa, pensaba en él, en lo bien que se había adaptado a la circunstancia de haber perdido su voz, la cual reclamaba desde estas páginas, desde su blog, lo duro que tenía que ser para él ver a sus compañeros, a sus amigos marcharse, que mi tío ya estaba en esa edad es la que haces más despedidas que bienvenidas. Bueno, pues ahora se ha ido él, y tengo que confesar que me fastidia, a mí esto no se me da bien.
Sus amigos recordarán y contarán sus anécdotas, yo sólo puedo expresar la admiración que desde niña me ha provocado. Porque Manzano era un hombre de los que ya no se hacen y de los que se ven muy poco, mi genio de la lámpara, mi cofre del tesoro, un baúl lleno de sorpresas. En fin, se cerró el baúl por sorpresa. Se despidió el genio.
Tío, sólo me tranquiliza, que ahí donde vayas, vas a tener tu partida de mus asegurada. Facultad de Medicina.
Tu sobrina.