
LERMA
Esta entrada va dedicada especialmente a FERNANDO MANERO, cuyo blog he descubierto hace poco por indicación de MERCHE PALLARÉS, una de mis asiduas y creo que asidua de todos. Y se lo dedico por dos razones, una que me gusta su blog y sus contenidos, aunque pueda discrepar en ocasiones, como todo el mundo. Y otra porque he intentado sin éxito meter un comentario en su entrada del domingo 13 de julio, dedicada a Lerma, en la que aparece una foto parecida a la que añado a este comentario.
En esa entrada tanto FERNANDO como MERCHE como algún otro son partidarios de eliminar el acceso con vehículos a la Plaza Mayor, donde está el Palacio ducal. Añadiré que conozco Lerma y su problemática desde hará unos 40 años. El Palacio ducal era propiedad de una familia, por mí bien conocida, que estaba deseando deshacerse de él. Pasaban los años y no lo conseguía. Lo habían arrendado por espacios y había diversos negocios establecidos allí. Las rentas eran muy bajas y el mantenimiento muy caro. Lo ví por dentro entonces en varias ocasiones y me fijé en una escalinata de piedra, maravillosa, y me enseñaron uno de los accesos secretos que comunicaba el palacio con un convento cercano. Había más accesos. Y dado que el palacio fue erigido por el duque de Lerma, uno de los mayores sinvergüenzas y especuladores de nuestra historia, para su solaz personal, y se levantaron varios conventos al calor de la riqueza del duque, lo demás se colige por sí solo. En mi blog, en entradas antiguas, y con los títulos de EL GRAN ESPECULADOR y LOS PASILLITOS SECRETOS, desarrollo algo de esta realidad.
Por fin se rehabilitó el palacio, hoy parador, y a su calor también otros negocios de hostelería y varios más que precisan imperiosamente que los visitantes puedan acceder con sus vehículos hasta la misma Plaza, allí dejarlos y marcharse una vez han comido un buen cordero y bebido un buen vino, amén de poder comprar chucherías y recuerdos. Y si hoy se prohibiese aparcar en la Plaza, todo eso se vendría abajo, y con ello un aspecto muy importante de la economía de la Villa de Lerma.
Y es que una cosa es peatonalizar y otra hacerlo con cabeza. Estoy de acuerdo con que la ciudad alta de Ibiza sea peatonal y de acceso restringido. Estoy de acuerdo con la peatonalización de Donostia, hecha con cabeza, calle si y calle no, pero no puedo estarlo con el gueto de Burgos, un círculo cerrado con acceso restringido donde se han asesinado para el comercio las calles de La Moneda y Almirante Bonifaz, amén de dedicar la Plaza Mayor a cualquier tipo de ruidosas actividades que nada tienen que ver con una peatonalización.
Volviendo a Lerma, es mejor dejar que los coches accedan y aparquen allí antes que matar su economía. Y no caben aparcamientos subterráneos porque toda Lerma es una gran agujero lleno de bodegas, al igual que Aranda, donde quieren repetir la barbaridad de hacer un subterráneo en su Plaza Mayor.
Y, por último, como advierto una referencia al cura Merino y se le llama héroe, me permito indicar dos cosas, una que ni siquiera era cura, y otra que de héroe no tenía nada, aunque sí de guerrero y carlistón, habiendo sido precisamente otro carlistón burgalés el que promovió el traslado de sus restos, si es que eran suyos, a Lerma, algo que no se entiende cuando el susodicho era de Villoviado, donde la bodega que tenía es hoy propiedad de un amiguete mío.
Perdonad la extensión de esta entrada, algo inusual en mí, y, por favor, que nade tome esto ni como corrección histórica ni como una especie de enmendar la plana a nadie. Simplemente que conociendo la historia de Lerma y su palacio, me parece que hoy por hoy es mejor dejar las cosas como están.
Por cierto, que hoy me toca comer en Lerma con ese grupo de profesionales que llevamos más de 30 años comiendo nuestro corderito varias veces al año. Entre ellos se encuentra el antiguo propietario del palacio, residente en Lerma de toda la vida, y que es quien me ha contado sus historias, las de verdad. Un saludo a todos. Facultad de Medicina.