martes, 18 de diciembre de 2007

LAS LUCECITAS

LUCECITAS

Cuando fui invitado a participar en este simpático evento de las colaboraciones con el papelín indiqué que podía haber un problema, y es que se acabasen las ideas y uno se volviese repetitivo. Quien llevaba ya años en estas lides me respondió que siempre habría ideas nuevas, y que el propio papelín las suministraría. Así ha sido, pues advierto en el papelín de uno de estos días que el Ayuntamiento de Burgos, hace 50 añazos, acordó autorizar a los comerciantes de la Plaza del Cid (que no debe ser la actual) instalar iluminación extra pero a sus expensas, o sea pagándola ellos. Y es que los comerciantes deben tener la idea de que cuantas más luces y más ruido haya más se vacía su bolsillito el consumidor.

50 años más tarde es el Ayuntamiento quien instala lucecitas navideñas que no pagan los comerciantes sino los ciudadanos, queramos o no y nos gusten o no. Y además de pagarlas nosotros, resulta que nos las encienden a primeros de diciembre, cuando siempre se han encendido a partir del día 22, día de la salud. Y esto coincide con los días en que se celebra en Bali una reunión de Estados (España debe ser uno de ellos) para controlar las emisiones de ese venenillo para la atmósfera que se llama CO2. O sea, que nuestro Ayuntamiento, junto con el de Madrid, al que siempre copiamos sin saber por qué, en vez de reducir encendidos navideños, o incluso no instalarlos, para ahorrar energía y emisiones a la atmósfera, aumenta los días de encendido y emisión.

Y leo en el papelín del 15 de diciembre que a los comerciantes no les gusta la iluminación porque la estiman insuficiente. O sea, que además de no pagarla ellos y beneficiarse ellos a costa del dinero ajeno, la critican. El colmo. Pues bien, como pagano que soy, e importándome un bledo el encendido y las musiquitas que le acompañan, pero sí mi atmósfera y la de mi prole, sugiero e invito a quienes estén sensibilizados con el tema de las emisiones que se abstengan de entrar en establecimientos situados en las calles en que hay lucecitas y ruiditos hasta que se apaguen unas y otros. Por mi parte pienso hacerlo. Y además, estoy de acuerdo con los comerciantes en que esas lucecitas son una mariconada, o sea que no sirven para nada, salvo para derrochar un dinero que no tenemos y emitir venenillo a la atmósfera, que es lo que más me cabrea. Eso sí, feliz Navidad a todos. Diario de Burgos. 18.12.07

3 comentarios:

Philadelphia dijo...

Somos una sociedad en vías de subdesarrollo.

Mme. Pommier dijo...

Las luces me parecen bien porque se ve mejor en la ciudad, ojalá no las quitaran en todo el año.

manzacosas dijo...

De aceptar el término subdesarrollo tendríamos que añadir el adjetivo "mental"