FUEGO EN LA CATEDRALOcurrió en una tarde de la semana pasada, y narraré lo acontecido. Resultó que los canónigos, hartos de pasar frío durante sus piadosos rezos, se hicieron con unas salamandras que repartieron por el recinto para encenderlas con leña de encina. Pero como no habían previsto las salidas de humos, pues aquello empezó a llenarse de humo y unos turistas, asustados, creyeron que había fuego y llamaron al 112, con lo que acudió presta una dotación de bomberos de la capital, incluso con esa famosa escalera que no sirve para nada, pero por si acaso.
Allí que entran con sus máscaras de oxígeno, despejan al personal y cuando ven que la situación estaba controlada, y hacía calorcito, pues deciden quedarse, que se estaba bien y al fin y al cabo aquello también era suyo.
Pero como los canónigos se asustaron ante la posible pérdida de ingresos de turistas (500 pelillas por cabeza), avisaron al obispo, el cual, pensando que la catedral es suya (craso error) avisó al jefe supremo de los bomberos y éste, como los bomberos no querían irse por estar a gusto, pues mandó a los guris, los cuales invitaron a los bomberos a salir del recinto, y los apagafuegos, que no querían problemas sino diálogo, se ausentaron dejando el campo libre al negociete de los canónigos.
Desde entonces los bomberos han tenido más aventuras en su afán por acompañar al alcalde en sus andanzas, y ví la del viernes a mediodía, cuando le acompañaron por el Espolón con los brazos en alto (divertida escena) para demostrar que no eran agresivos mientras que en la Plaza Roja quedaban los coches de los guris. No sabía que tuviésemos tantos coches, que conté diez, ni que fuesen necesarios tantos guris para acompañar al alcalde hasta su coche.
Total, que mis simpatías están al cien por cien con los currantes, si bien les resto cinco por haber oído unos petardos de los que asustan a los perros y a los ancianos encamados. Y es que me acuerdo de ese viejo dicho castellano, el que dice que lo prometido es deuda, por lo que tienen razón los bomberos. Facultad de Medicina. Diario de Burgos. 27.5.08




